Introducción

Muxía, situada en el corazón de la Costa da Morte, a un lado de la Ría de Camariñas, se hizo famosa como zona cero de la catástrofe del Prestige. Con una larga trayectoria de pesca, busca la "Villa de la Barca" hoy, recuperándose de los fuertes daños, una nueva identidad.

Un paisaje sin igual, como en muy pocos sitios de Europa, con sus mares, sus bosques, las piedras míticas, playas salvajes, campos y fauna especial son ideales para cualquier tipo de actividad. La proximidad geográfica de la capital gallega "Santiago de Compostela" y de la Coruña son otro aliciente de este pequeño pueblo.

 
  Historia
La villa de Muxía, según ciertos datos, fue fundada por los vecinos de Cereixo poco después de que los normandos les destruyeran su poblado próximo a Ponteceso. Los terrenos pertenecían a los monjes de Moraime, hecho que parece apoyar la etimología de «munxía-monxes». Esto sucedería en el siglo XII.

Pero la noticia más antigua aparece en el «Cronicón Iriense» del siglo XI. Se dice allí que el Concilio II de Braga, del año 572, incluye el territorio de Muxía dentro de la diócesis de Iría. La proximidad del importante monasterio de Moraime fue causa de que la historia de este municipio estuviera ligada a la del cenobio.

En el año 1105, según cuenta la «Historia Compostelana», fue arrasada la comarca por los normandos y, poco más tarde, en 1115, por los musulmanes. La restauración se fecha en 1119, gracias al interés del rey gallego Alfonso VII. Fue entonces cuando se llevaría a cabo la repoblación de Muxía con vecinos de Cereixo.

 

El señorío que ejerció Moraime sobre el puerto terminó en el siglo XVI. En el año 1345 alcanza el título de villa, debido en gran medida a su importancia como puerto pesquero, que hizo que el Rey Carlos I en el siglo XVI cambiara a los monjes la propiedad de la villa por otro lugar, ya que le interesaba para las comunicaciones por mar con Inglaterra.

Los franceses, mandados por Napoleón, tambien arrasaron la villa de Muxía en su intento por invadir estas tierras. A pesar de ello, la villa se recuperó y siguió creciendo en las faldas del Monte Corpiño, donde antes existía una playa que hoy está desaparecida por la construcción del puerto y el paseo marítimo.

La actividad pesquera es el motor económico de Muxía, desde las antiguas capturas de sardina y congrio hasta nuestros días.
En 1878 nació en la villa un gran poeta, Gonzalo López Abente que contó, como Pondal, las bellezas de esta bendita tierra.